martes, 4 de diciembre de 2012

Primera vacuna contra la gripe en forma de aerosol


La Agencia de Medicamentos de EEUU aprobó ya hace unos años una vacuna contra la gripe en forma de aerosol llamada FluMist.
Está compuesta por virus de la gripe atenuados, incapaces de reproducirse a la temperatura del cuerpo, pero que pueden inducir la producción de anticuerpos contra esta enfermedad.


En pacientes menores de 4 años y en mayores de 49, está contraindicada, pues al tener menos defensas se les desaconseja inocular virus vivos y es mejor una vacuna con virus inactivos.

FluMist fue probada en más de 20.000 personas y su eficacia fue de un 87 %.

Esta vacuna es el futuro, al ser una opción para aquellos menores que rechacen las vacunas por la propia inyección.

Prevención de las caries

Después del resfriado común, la caries es la enfermedad más común entre nosotros. Ya se han ideado multitud de métodos para combatirla, pero unos científicos británicos están creando una vacuna para prevenirla a partir de plantas de tabaco modificadas genéticamente.


Cuando las bacterias bucales descomponen los alimentos, producen ácido láctico, que desgasta el esmalte del diente, produciendo así las caries. Para eliminar este problema, es suficiente con cubrir los dientes con dicha vacuna. La innovación de esto es que no se trata de una vacuna sanguínea sino que es oral. La vacuna actúa evitando que las bacterias se adhieran al diente, de esta manera son eliminadas gracias a la saliva. Esto también favorece a que otros microbios inofensivos se instalen en los dientes ayudando por ejemplo a la digestión. A pesar de que ya se ha probado en personas, el estudio de campo debe continuar. Uno de los científicos que ha participado en este estudio explica que lo mejor es que sea aplicado por dentistas antes de permitir la  auto-aplicación.

Aquí encontramos otro campo en el que las vacunas nos ayudan, pero los dentistas aseguran que a pesar de que esta vacuna llegue a usarse no se deben olvidar las medidas básicas de salud bucal.

Vacúnate contra la rabia

El virus de la rabia se contrae en el hombre cuando éste entra en contacto con la saliva de un animal infectado. Para ello no tiene que ser mordido (aunque es el método más común), es suficiente con que la saliva toque una herida, rasguño profundo o quemadura. Se manifiesta por una irritación en los sistemas nerviosos centrales, seguida de parálisis y la muerte.

El tiempo de inoculación varía con el tipo a virus, el lugar de inoculación o la cantidad inoculada; siendo éste tiempo menos si el punto de contacto es la cabeza, cuello o miembros superiores. Por norma general el período de incubación es de 2 a 8 semanas, pero puede variar desde 5 días a un año o más.

Está recomendada a aquellas personas que tienen un riesgo profesional o a viajeros que planifiquen un viaje prolongado a una zona. También se le administra a aquellos que estuvieron en contacto con un animal que tenga la rabia.


Actualmente, las vacunas se preparan en base a cultivos celulares. Existen varios tipos de vacuna disponibles, que varían de país en país. Se utilizan varios substratos, incluyendo células diploides humanas, un linaje de células de riñón de mono, células de embrión de pollo o células fetales de mono. Esta vacuna necesita de cinco inyecciones, que es el equivalente al "tratamiento posterior a la exposición" y dependiendo de la mordedura a veces se combina con inmunoglobulinas rábicas. Hasta ahora la vacuna es el único tratamiento efectivo, pues la vacuna neutraliza el virus antes de que llegue al cerebro. 
Una vez que ocurra esto el resultado es siempre la muerte.

Vacunas Transgénicas


La habilidad para manipular y transformar los genes entre las bacterias, las plantas y los animales, ha creado varios nuevos organismos modificados genéticamente.
Hay varias proteínas que tienen una conformación y modificaciones únicas que no se permite en las plantas porque no tienen los mecanismos para crearlas. No obstante, las plantas transgénicas han demostrado una gran capacidad para ser máquinas para producir los anticuerpos.

Actualmente la mayoría de las vacunas de uso clínico emplean microorganismos inactivados o atenuados. Estos son incapaces de replicarse en individuos normales; sin embargo, en personas inmunodeprimidas pueden originar la enfermedad. Esto puede prevenirse utilizando proteínas antigénicas individuales que inducen, en el individuo inmunizado, una respuesta equivalente a la originada por el germen completo.
 
Esta técnica requiere la clonación del gen o de los genes de interés a partir del germen patógeno, su introducción en otro organismo donde pueda expresarse para su posterior purificación y administración en humanos, por vía parenteral.

Los métodos convencionales de obtención de vacunas podrían ser sustituidos por sistemas vegetales transgénicos productores de la proteína recombinante. Además la generación de plantas transgénicas comestibles evitaría la purificación e inyección de la proteína recombinante. La ingesta oral de la planta transgénica permitirá la absorción intestinal y la posterior estimulación del sistema inmunitario del individuo.

Esta nueva forma vacunación empleando plantas transgénicas comestibles es una estrategia socio sanitaria prometedora, especialmente en países en vías de desarrollo, los cuales carecen de la infraestructura necesaria para la administración de vacunas convencionales.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Vacunas sin aguja… ¿el futuro?


¿Eres de los que tiene miedo a las agujas? ¿Tienes hijos y te da pánico ir al médico cada vez que tienen que llevar una vacuna? Son muchas las personas que tienen temor a las agujas y que el simple hecho de verlas hace que su cuerpo se tambalee y empiece a sudar frío, así como también son muchos los padres que no soportan ver como sus hijos rompen en llantos y se retuercen en sus brazos mientras una enfermera le aplica una vacuna, presionando en los muslos de los pequeños con una aguja con jeringa.

Aunque… ¿qué pasaría si pudieras ahorrarle a tu hijo (o a ti mismo) pasar por este amargo momento?

Los investigadores del gobierno, las universidades y las empresas farmacéuticas están trabajando para que esto suceda. Ya existen alternativas de vacunas sin aguja: un spray nasal como vacuna contra la gripe; vacunas orales contra el cólera, la fiebre tifoidea, el rotavirus y la polio.

Científicos del Instituto de Tecnología de Georgia, en EEUU, han realizado las primeras prubas de vacunas con parches. Estes parches contienen cientos de microscópicas agujas (de menos d un milímetro de longitud) que, al contacto con la piel, se disolverían liberando la vacuna de manera indolora y sin liberar sangre.

Los experimentos hasta el momento sólo se han hecho con ratas, pero los resultados obtenidos han sido muy positivos. En uno de sus experimentos vacunaron contra la influenza a un grupo de ratones con los parches, a otro grupo con la vacuna tradicional con aguja, y a un tercer grupo no lo vacunaron. La respuesta inmune fue mejor en el grupo de los parches que en los otros dos grupos.

Así pues, si funcionan en humanos estos parches supondrían, aparte de resolver el tema de la aversión a las agujas, una facilidad de aplicación que pondrían al alcance de la mano el poder vacunarte en casa, obteniendo la vacuna correspondiente en una farmacia como un medicamento cualquiera.

No obstante, declaran los propios investigadores, hay que ser pacientes porque “como sabemos, los ratones no son hombres”.

Vacunas con "azúcar"


Seguramente os acordéis de esta famosa canción en la película Mary Poppins donde utiliza el azúcar para agradar las medicinas de los niños. Pues actualmente se está utilizando para elaborar mejores vacunas, según un artículo de la revista mBio. Está demostrado que con la combinación de un glucano y un antígeno se activa una respuesta inmune mucho más potente, tanto celular como humoral.

El funcionamiento de la vacuna es el siguiente: el glucano que se utiliza es un tipo de glucosa que se puede obtener de distintos hongos. Al ser especifico de éstos el sistema inmune humano lo reconoce como algo "extraño", se activan las células del sistema inmunitario inespecífico y se desencadena la respuesta a una infección fúngica. Los científicos de la Universidad de Massachusetts pensaron unir esta partícula de glucosa a un antígeno común en la elaboración de vacunas, la ovoalbúmina. Así, consiguen combinar dos propiedades fundamentales: por un lado, el glucano transporta el antígeno y por otro, potencia (de forma no específica) la respuesta frente a este antígeno. Esta composición es fagocitada por células del sistema inmune especializadas, éstas funcionan rompiendo la unión de glucano y ovoalbúmina y presentando al antígeno. Tras esto se secretan linfocitos además de inmunoglobulinas G.

Lo más importante de estas vacunas es que producen tanto una respuesta humoral (mediante la producción de anticuerpos) como celular (producen las células T), mientras que las vacunas tradicionales sólo producen una activación de la respuesta inmune humoral.

Vacuna contra los tumores de pulmón

Un estudio de la Sociedad Europea de Oncología Médica realizado en 171 pacientes, presentó una vacuna que aumenta hasta un 33% la supervivencia ante un cáncer de pulmón localizado y avanzado, el cual, haya resistido el tratamiento con quimioterapia.
De estos pacientes, los vacunados sobrevivieron más de 24 meses, frente a los no vacunados que sobrevivieron unos 13 meses aproximadamente. 

La ventaja de las vacunas para tratar el cáncer es que son terapias que pueden dirigirse contra las células oncológicas, mientras que tratamientos como la quimioterapia atacan todas las células que encuentran. En este caso se ha usado como marcador de las células cancerígenas, una molécula compuesta por una mezcla de hidratos de carbono y proteínas. Esta molécula se encuentra en la superficie de muchas células, pero cuando éstas se transforman en cancerígenas toma una forma especial, que puede ser reconocida por el sistema inmunológico. De esta forma, tras la vacunación, el organismo crea defensas que atacan las células enfermas, pero dejan ilesas a las sanas.

Estos resultados hacen prever que esta vacuna podría ser una buena opción para actuar frente a estos tumores, pero este estudio todavía es un ensayo en fase II, lo que supone la falta de mucha investigación todavía.


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